Tecnológicas globales apuestan por centros de datos en Argentina
Tecnológicas globales apuestan por centros de datos en Argentina --- ¿Por qué importa AHORA?
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Tecnológicas globales apuestan por centros de datos en Argentina
¿Por qué importa AHORA? La carrera global por alojar la infraestructura de inteligencia artificial está presionando a los países latinoamericanos a competir con incentivos fiscales agresivos. Argentina, bajo el paraguas del llamado “Súper RIGI”, busca ahora atraer inversiones de gigantes como Amazon, Microsoft y Google justo cuando su relación comercial con la Unión Europea enfrenta nuevas tensiones. ¿Qué pasó exactamente? Cinco grandes empresas tecnológicas —Amazon, Microsoft, Google, Meta y Oracle— lideran una nueva ola de inversiones en centros de datos en Argentina. El vehículo para canalizarlas es el “Súper RIGI”, una ampliación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones que ofrece estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por plazos largos a proyectos que superen ciertos umbrales de capital. Las fuentes consultadas no precisaron montos ni cronogramas de desembolso, pero confirmaron que el gobierno de Javier Milei está negociando activamente con estas compañías. ¿Qué significa económicamente? Los centros de datos son instalaciones físicas que alojan servidores, sistemas de almacenamiento y equipos de red. Soportan servicios en la nube (cloud computing) y el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial consumo-intensivos en electricidad y agua. El RIGI original —aprobado en 2024— concede beneficios como reducción del impuesto a las ganancias (del 35% al 25%), amortización acelerada de inversiones, libre disponibilidad de divisas por exportaciones y estabilidad regulatoria por 30 años. La versión “Súper” extendería ese traje a la medida para proyectos tecnológicos. El cálculo oficial es simple: Argentina ofrece energía relativamente barata en dólares, terrenos amplios en zonas templadas (que reducen el costo de refrigeración) y ahora un blindaje legal que busca compensar la historia de volatilidad. El costo económico de estos incentivos no es trivial. Cada punto de impuesto resignado es recaudación que el fisco deja de percibir en un país con déficit crónico. Además, atar la disponibilidad de divisas a estos proyectos podría restringir el acceso del resto de la economía en momentos de escasez de reservas. ¿A quién afecta y cómo? Para un trabajador argentino del sector tecnológico, el anuncio abre una ventana de empleo calificado en construcción, operación y mantenimiento de centros de datos. La consultora IDC estimaba en 2023 que cada dólar invertido en infraestructura cloud genera hasta 1,50 dólares en servicios asociados en un plazo de tres años. Si los proyectos se materializan, la demanda de ingenieros eléctricos, técnicos en refrigeración y especialistas en ciberseguridad crecería. En la región, el movimiento enciende luces de competencia. Chile ha seducido a Amazon (con una inversión anunciada de 400 millones de dólares en 2024) y Google (200 millones) con reglas claras y acuerdos de energía renovable. Brasil ya aloja más de 100 centros de datos, muchos en São Paulo y Fortaleza. México, favorecido por su cercanía a Estados Unidos, captura proyectos por razones de latencia (tiempo de respuesta de la red). Colombia pelea con costos competitivos de electricidad en zonas francas. Argentina entra tarde a esa carrera y con un instrumento fiscal que, si la relación con la UE se deteriora, podría generar roces. La Unión Europea observa con recelo los esquemas de preferencias que erosionen la igualdad de condiciones para empresas europeas que compiten por los mismos contratos regionales. El riesgo de tipo de cambio está presente. Los incentivos cambiarios del RIGI permiten liquidar exportaciones fuera del mercado oficial. Si esos flujos no ingresan, la oferta de dólares en el mercado local podría no reflejar el verdadero tamaño de la inversión, afectando la disponibilidad para importadores comunes y la estabilidad del peso. ¿Cuál es la voz escéptica? El riesgo principal es que el deterioro de las relaciones comerciales con la Unión Europea anule parte de los beneficios. En diciembre de 2024, el bloque europeo y el Mercosur cerraron un acuerdo de asociación que debe ser ratificado. Si Argentina utiliza el “Súper RIGI” para ofrecer ventajas que la UE considere incompatibles con ese marco, las objeciones podrían demorar o bloquear la ratificación. Eso implicaría pérdida de acceso preferencial Este artículo es de carácter informativo y no constituye asesoría de inversión. Consulta a un asesor financiero certificado antes de tomar decisiones sobre tus finanzas.
Fuente: El Cronista. Ver fuente original
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